Comenzamos con el proyecto de ‘Danza en Familia’

Hace un par de meses comencé con mi proyecto de danza en familia. Una vez al mes nos reunimos para disfrutar jugando con nuestro cuerpo.

Estas sesiones pretenden ser un espacio donde las familias puedan sentirse libres para gozarse, cachorrear, reírse y mover su cuerpo, en un espacio libre de juicios y estereotipos. La música y el movimiento son la base para generar un encuentro donde podemos comunicarnos con nuestras criaturas a un nivel muy instintivo y poderoso.

Es un placer ofrecer un espacio donde podamos compartir junto a nuestros peques. En un momento donde nuestras vidas suelen estar llenas de cosas por hacer, regalarse un momento de disfrute y presencia es un gusto.

Comenzamos el camino probando diferentes modos de relación, con propuestas que ofrezcan abordar el juego de una manera básica y asequible para cualquiera. 

Me divierte utilizar el término ‘danza’ desde una perspectiva muy abierta, aún sabiendo que al ver esa palabra, quizá pensamos en algo que requiere un movimiento bello, armonioso y con cierto grado de excelencia.

Propongo cuestionarnos este término, y entenderlo de un modo más natural y flexible. Danza puede ser lo que un cuerpo haga al moverse desde el placer, desde la intención, más allá de su resultado estético. Hablamos de algo que viene de nosotr@s, una forma de expresión como puede ser la palabra, y que tiene la libertad suficiente para hacer lo que es, sin juicio ni expectativa.

A menudo hay personas que sienten cierta inseguridad al acudir a los talleres, expresando que quizás se sienten torpes, que nunca han bailado y que harán lo que puedan. De eso se trata, de dar lo que tienes y de gozarlo sin plantearte si está bien o mal.

Hay algunas ideas que me gusta compartir al principio de las sesiones, como un caldo de cultivo donde se geste el resto de la actividad:

  • Todo está bien, no hay un estándar a imitar
  • Nadie está obligado a hacer nada con lo que no se sienta agusto
  • Tod@s tenemos la misma capacidad de decisión, nadie dirige a nadie
  • En nuestras relaciones llegamos a acuerdos, estableciendo y respetando los límites

Aun así solo es un marco, algo con lo que expresar mi perspectiva y mi manera de ver las relaciones dentro de las dinámicas del taller. Creo que es vital respetar las dinámicas propias de cada familia y sus códigos de relación, más allá de cuál sea mi perspectiva o mi opinión, lo importante es lo que cada familia trae consigo.

Es hermoso ver cómo nos mostramos a través del cuerpo; ahí vemos nuestra verdad, no hay manera de impostar lo que el movimiento cuenta sobre nosotros y nuestras relaciones. 

Quizá pueda tener algo de sanador de cara a acercar y profundizar en nuestros lazos familiares, pero eso queda en el terreno de la libertad de cada cual.

Para mí como profesional de la danza es una oportunidad de ir a lo esencial, a lo más primitivo, y cultivar nuestra capacidad de expresión, comunicación y autoconocimiento desde la base.

Por supuesto que me hace muy feliz ofrecer un espacio donde las familias puedan compartir, me parece importante fomentar y fortalecer el vínculo que nos une al tiempo que disfrutamos en comunidad.

Me ilusiona ver como va a evolucionar y tomar forma el proyecto. Es una propuesta viva que se va enriqueciendo y creciendo con la experiencia, donde las vivencias con las familias van orientando el objetivo del trabajo.

Estoy muy agradecida de poder compartir esta propuesta. El próximo 23 de febrero en Espacio Bao (Soto del Real) continuamos con nuestras sesiones de danza en familia. Gracias a todas las familias que participan, estoy emocionada y con muchas ganas. ¡Seguimos!

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