Comienza el viaje, ¡vamos!

La chispa y la necesidad de crear «El taller de abajo» siempre ha estado ahí. Siempre he querido conocer artistas muy diferentes, aprender de ellos, y poder colaborar y compartir.

Esa necesidad ha tomado diferentes formas a lo largo del tiempo: clases de danza, proyectos de danza escénica, video-danza, encuentros abiertos, talleres… A lo largo del camino he buscado la forma de materializar mi modo de ser en el arte y la creación. Siempre había algo que no terminaba de encajar.

Además, mi camino en la danza ha tenido varias pausas, por algunos problemas de salud, y luego por entregarme a la crianza de mi hijo. Pasados esos momentos, poco a poco, he ido descubriendo la fórmula para hacer ésto posible.

Hace casi dos años empecé a explorar, a ir probando cosas, y ya en este último año he ido concretando paso a paso lo que ahora empieza.

Es como si, en ese tiempo de pausa, las piezas hubieran salido de su sitio habitual, para poco a poco combinarse de otra manera. Hacer algo de un nuevo modo exige un nuevo punto de vista, y llegar ahí requiere de cierto tiempo.

Mis ideas fueron concretándose, tomando forma, y el camino se fue dibujando, aún se está trazando bajo nuestros pasos.

Cuando la gente me preguntaba: «¿Y qué es lo que estás haciendo?»… ese momento de explicarlo era de gran ayuda para mí, me obligaba a poner nombre a eso que flotaba en mi cabeza. La mayoría de las veces no conseguía explicarme muy bien: «Puesss, es un proyecto de danza, con talleres, vide-danza…¡esas cosas!». Y claro, la gente me decía «¡oh, que chulo!», y notabas en sus ojos que no lo entendían demasiado bien, jajajaja. Explicarse es la mejor manera de aclarar las ideas.

En  este punto no puedo creer que todo ésto esté sucediendo. Me siento agradecida y afortunada de tener la oportunidad de hacer realidad algo que me ilusiona tanto.

Cuanto más ves y más conoces de los demás, más ves y te conoces a ti mismo, como si te miraras en mil espejos.

Cada cual tiene su propia mirada, y su manera de estar en el mundo. Es apasionante poder entrar en aquello que nos hace ser quienes somos, y ver cómo eso se transforma cuando nos mezclamos con los demás, con un espacio, con un sonido, igual que el amarillo se vuelve naranja al encontrase con el rojo.

«El taller de abajo» surge de la inquietud por conocer y compartir, de construirnos como individuos en las vivencias compartidas, de ser parte de algo.

¿Y qué es «El taller de abajo»?  Es sinergia, es dar y recibir.

La vida no tendría sentido sin sentir y comunicar lo que te hace feliz. «El taller de abajo» es el camino para ese deseo.

Es emocionante estar al principio del camino, ahí todo es posible; dar forma a algo que siempre has deseado y tener la oportunidad de compartirlo. Y sólo es el principio.

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